He terminado el año en el aeropuerto. Mi vuelo ha llegado con dos horas de retraso, pero a tiempo para la cena y la ingesta de uvas. Lo que he visto al llegar a la T4 me ha dejado paralizada, quizás tanto como la foto de dos encapuchados al lado de un hombre con una soga al cuello. Tiendo a creer que la gente sigue un razonamiento lógico en sus actos. Supongo que todos ellos tendrán sus motivos, pero quizás se podrían dedicar a escribir un best-seller sobre su locura, forrarse y dedicarse a la vida contemplativa. La cuestión es que la realidad está basada en hechos y no en palabras, así que estamos jodidos.
Me borro de loca (es un decir). Ala!!!, feliz año y tal y tal...
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