¿Te has parado alguna vez a escuchar las señales que te manda tú cuerpo? A veces son tan fuertes que no oyes nada más (al menos eso dice el otorrino). Entonces, ó te haces un ovillo y te conviertes en bicho-bola, ó escuchas atentamente hasta encontrar la salida del laberinto. Para aprender a escuchar primero hay que aprender a callar y valorar el silencio, puede darte mucha más información de la que esperas.
...me suena que la maldita puerta andaba por aquí!!. Nos vemos al otro lado...o no??
18 octubre 2007
10 octubre 2007
Ta luego
Empecé a escribir para aplacar mis demonios. Lo utilicé para contar historias desde la Tierra Media. He aludido, reído, llorado y alucinado con algún comentario. He contado hechos, deshechos, acciones y decisiones. Me ha servido para aclarar conceptos dispersos en mi mente y en ocasiones simplemente para pasar la tarde del domingo. Hoy ha pasado algo o quizás no.
Ha llegado la hora de guardar silencio. No creas todo lo que leas, puede ser fruto del momento.
Un saludo.
Ha llegado la hora de guardar silencio. No creas todo lo que leas, puede ser fruto del momento.
Un saludo.
08 octubre 2007
Yo peté, tu petaste, el petó...
No se si ni si quiera está en el diccionario de la lengua española, pero creo que la mayoría entendemos el concepto.
El viernes tuve un reencuentro con dos compañeros del colegio a los que no veía desde hace 15 años. Ambos dos sabían perfectamente de lo que estamos hablando. A parte del te acuerdas cuando, surgieron conversaciones muy interesantes sobre el tema de llegar al límite. Fue bastante constructivo escuchar las experiencias de cada uno. La conclusión que saqué de la charla es que hay dos tipos de personas: las que están contentas con su vida y las que no, pero esto es claro, una obviedad. Para sentirse bien este mundo caníbal quizás sólo hay dos posibilidades: ó te preguntas qué es lo que hay, te convence y/o te adaptas, ó bien llega el momento de replantear tú existencia. Por supuesto la segunda opción es la de los inconformistas, pero también la de todos aquellos que fuerzan tanto la máquina que llegan al límite y se dan cuenta de ello. La situación es jodida, porque es diferente opinar sobre la vida de los demás, que mirarse al ombligo para conocer lo que uno lleva dentro, lo cual puede resultar bastante incómodo, porque requiere renunciar a partes de uno mismo que tenía asumidas, requiere abrir la mente, y por la postura obviamente ;). Primero hay que buscar cual/es son los fallos, lo cual puede ser realmente complicado. Luego hay que encontrar lo que uno quiere, para lo que es necesario hacer un desgaste neuronal interesante, porque es fácil saber lo que uno no quiere, pero no tan fácil tener claro lo que uno quiere... Finalmente hay que ponerse a ello, dejando el miedo aparte, porque el miedo nos hace ser irracionales, la lógica desaparece y la visión de la realidad resulta sesgada. No se trata de lanzarse al vacío, es hacer un estudio profundo de las posibilidades. Aún siendo consecuente con lo que has decidido, hay un montón de factores que no se pueden controlar, lo que puede resultar hasta interesante. Por supuesto no hay garantía de que vaya a salir bien y siempre se pierden cosas en el camino.
Quizás sólo se trata de dejar de ver la paja en el ojo ageno, coger el toro por los cuernos y buscar la intensidad necesaria para sentirte bien. Llámalo felicidad, llámalo paz, llámalo fluir. Todo lleva su tiempo y la respuesta la tenemos delante, pero hay que querer encontrarla. Sólo hay que abrir las orejas y escuchar atentamente lo que uno mismo dice, para darse cuenta de nuestras propias incongruencias. Creo que aceptaré el consejo de un ex-super-consultor de éxito, que ahora se dedica a reparar humanos rotos.
No, no te voy a pagar...pero aceptaré que me agredas verbalmente cuando quieras.
El viernes tuve un reencuentro con dos compañeros del colegio a los que no veía desde hace 15 años. Ambos dos sabían perfectamente de lo que estamos hablando. A parte del te acuerdas cuando, surgieron conversaciones muy interesantes sobre el tema de llegar al límite. Fue bastante constructivo escuchar las experiencias de cada uno. La conclusión que saqué de la charla es que hay dos tipos de personas: las que están contentas con su vida y las que no, pero esto es claro, una obviedad. Para sentirse bien este mundo caníbal quizás sólo hay dos posibilidades: ó te preguntas qué es lo que hay, te convence y/o te adaptas, ó bien llega el momento de replantear tú existencia. Por supuesto la segunda opción es la de los inconformistas, pero también la de todos aquellos que fuerzan tanto la máquina que llegan al límite y se dan cuenta de ello. La situación es jodida, porque es diferente opinar sobre la vida de los demás, que mirarse al ombligo para conocer lo que uno lleva dentro, lo cual puede resultar bastante incómodo, porque requiere renunciar a partes de uno mismo que tenía asumidas, requiere abrir la mente, y por la postura obviamente ;). Primero hay que buscar cual/es son los fallos, lo cual puede ser realmente complicado. Luego hay que encontrar lo que uno quiere, para lo que es necesario hacer un desgaste neuronal interesante, porque es fácil saber lo que uno no quiere, pero no tan fácil tener claro lo que uno quiere... Finalmente hay que ponerse a ello, dejando el miedo aparte, porque el miedo nos hace ser irracionales, la lógica desaparece y la visión de la realidad resulta sesgada. No se trata de lanzarse al vacío, es hacer un estudio profundo de las posibilidades. Aún siendo consecuente con lo que has decidido, hay un montón de factores que no se pueden controlar, lo que puede resultar hasta interesante. Por supuesto no hay garantía de que vaya a salir bien y siempre se pierden cosas en el camino.
Quizás sólo se trata de dejar de ver la paja en el ojo ageno, coger el toro por los cuernos y buscar la intensidad necesaria para sentirte bien. Llámalo felicidad, llámalo paz, llámalo fluir. Todo lleva su tiempo y la respuesta la tenemos delante, pero hay que querer encontrarla. Sólo hay que abrir las orejas y escuchar atentamente lo que uno mismo dice, para darse cuenta de nuestras propias incongruencias. Creo que aceptaré el consejo de un ex-super-consultor de éxito, que ahora se dedica a reparar humanos rotos.
No, no te voy a pagar...pero aceptaré que me agredas verbalmente cuando quieras.
06 octubre 2007
El curioso poder de la mente
Hace una semana que me pasa. Es similar a los Deja vú (yalaví para los amigos) pero basado en hechos reales. Un momento de mi vida pasada aparece como una imagen tan nítida en mi cerebro, que podría decir que estoy allí. Creo que dura una fracción de segundo, pero es tan intensa que baja hasta mi estómago. Olfato, gusto y tacto sobre una imagen creada por mi cerebro. Lo mas curioso es el silencio, pero no echo de menos el dolby surround, la verdad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)