Aprendiz de todo

Interesada en cualquier forma de vida basada en el carbono que aporte sabiduría.

26 julio 2009

Madre Natura

En abril de este mismo año la OMS alertó de la existencia de un nuevo virus emergente, la llamada "gripe del cerdo" o "gripe mexicana", que finalmente se denominó Gripe A (H1N1). En poco tiempo los medios de comunicación se encargaron de expandir la alerta y pronto la palabra pandemia llegó a nuestros oidos.
La definición de pandemia que podemos encontrar en wikipedia hace referencia al origen griego de la palabra pandemia "pandêmon nosêma": pan (todo), demos (pueblo) y nosêma (enfermedad), y lo define como una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa.
Pues bien, en la definición se echa de menos la literalidad de la traducción (enfermedad de todo el pueblo). Si tomamos pueblo como población, es evidente que pandemia se puede usar también para nombrar la enfermedad de una población animal, como la gripe aviar, la peste porcina o la fiebre aftosa...
Abstrayendo toda esta información, se me ha ocurrido que los seres humanos somos desde hace años la gran pandemia del Planeta Tierra y que la pobre naturaleza intenta con uñas y dientes controlar la expansión de tan agresiva epidemia con las armas que tiene a su alcance, a veces tan grandes como terremotos, huracanes o tsunamis, y en ocasiones usando pequeños ejércitos de virus mutantes.
Cambiando de tercio pero sin dejar este hilo de pensamiento, os cuento que hace no mucho, cuando alguien me decía que había dejado de comer carne y se había convertido en vegetariano/a, mi comentario era siempre el mismo: el cuerpo humano tiene un sistema digestivo evolucionado para poder ser omnívoro, por eso tenemos encimas pancreáticas específicas para digerir los productos de origen animal. Mi opinión era que ser vegetariano era ir contra natura, ya que está escrito en nuestro código genético de cazadores, así como el instinto de supervivencia y el de reproducción.
Ultimamente me lo he replanteado, quizás ser vegetariano sea producto de otro intento por parte de la naturaleza para controlarnos, al igual que la decisión de no tener hijos o el de acabar con nuestra vida. Quizás lo que creemos decisiones propias, el libre albedrío, no es mas que una mutación de nuestro código genético que hará que muy poco a poco, a lo largo de eras, dejemos de expandirnos y dejemos de ser una enfermedad para este mundo.
Lo que no se es si la Madre Natura llegará a tiempo.