Aprendiz de todo

Interesada en cualquier forma de vida basada en el carbono que aporte sabiduría.

24 septiembre 2010

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He vuelto de vacaciones, comprobando que buenas son para el cuerpo, el espíritu y la frecuencia cardiaca. Repasando las fotos de mi viaje, en modo síndrome postvacacional, me ha venido a la cabeza una foto que no tomé, por respeto.
Estábamos esperando en la zona de atraque del barco que recorre uno de los lagos de Plitvice (Croacia). Giré la cabeza y vi a una pareja de señores mayores, en ese rango de edad que sólo con mirarlos te das cuenta de dos cosas, que están felizmente jubilados y que disfrutan en medio de la naturaleza. Estaban sentados en las mesas de madera de la cafetería y tenían delante un café humeante. Lo que me llamó la atención es que estaban escribiendo los dos y lo hacían en un montón de postales que acababan de comprar en la tienda de souvenirs del parque nacional.
Me pareció casi poético, anacrónico pero nostálgico, a decir verdad el paisaje y el tiempo acompañaba. Pensé en cuánto hacía que no recibía una postal o una carta.
He abierto mi archivador de fuelle, mi ordenador analógico, y he estado releyendo cartas antiguas, notas sin importancia, papelillos que guardé, muchas veces sin saber porqué y otras muchas con significado.
Es curioso, pero creo que pasa como las fotos en formato de papel y las digitales. Nadie relee los emails, ni guarda los mensajes en el móvil para echarlos un vistazo. No es ni malo ni bueno, pero la verdad es que analizando, a mi buzón de madera sólo llegan facturas, publicidad y alguna revista técnica y a mi buzón electrónico sólo llega facturas, publicidad y algún artículo técnico. Sólo de vez en cuando, entre los FW: aparece algún email al que tienes que contestar. Como antes.