En una aldea de china vivía un campesino con su familia. Una noche hubo una tormenta muy grande y cayó un rayo que destrozó la cerca que guardaba la granja, por ese motivo el único caballo que tenia el campesino se escapó. A la mañana siguiente llegaron sus vecinos y todos le decían: el único caballo que tenias y se ha escapado, ahora no podrás arar la tierra y te morirás de hambre,¡¡que mala suerte has tenido!!. El campesino bajaba la cabeza y decía: buena suerte o mala suerte, ¿quién sabe?, el tiempo lo dirá.
Pasaron unos días y una mañana el campesino vio como su caballo volvía pero no volvía solo, traía con él a una potrilla salvaje. El campesino se alegró mucho. A la mañana siguiente llegaron sus vecinos y todos le decían: ha vuelto tu caballo y encima trae consigo una potrilla, ahora tendrás potrillos y podrás venderlos te harás un hombre rico,!!que buena suerte has tenido!!. El campesino bajaba la cabeza y decía: buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?, el tiempo lo dirá.
Un día el hijo del campesino quiso domar a la potrilla pero como era salvaje dio un salto y tiró al muchacho. Del golpe el hijo del campesino se quedó cojo. Los vecinos fueron a visitarle y le decían: que pena, el único hijo que tienes y se ha quedado cojo,¡¡¡que mala suerte has tenido!!! El campesino bajaba la cabeza y decía: buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?, el tiempo lo dirá.
En ese tiempo llegaron malas noticias a la aldea, todos los muchachos tenían que ir a la guerra, el hijo del campesino no pudo ir porque era cojo, un día volvieron los vecinos y todos le decían: todos nuestros hijos han muerto en la guerra, tu hijo es el único que se ha salvado por no poder ir a causa de su cojera,¡¡que buena suerte has tenido!!. Y el campesino bajando la cabeza continuaba contestando...buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?...
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